Un país que tiembla, y una raíz que decide brotar de nuevo
El 24 de junio de 2026, un doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 sacudió el norte de Venezuela. En segundos, miles de familias perdieron la casa donde habían construido su vida entera.
No trabajo para ninguna organización ni me lo pidió nadie. Soy venezolana, y aunque hoy no vivo bajo ese cielo, lo llevo en las raíces. Ver a mi gente perderlo todo me dolió de una manera que no sabía nombrar, hasta que entendí que la única herramienta que tengo para ayudar es la que he estudiado toda mi vida: el diseño y la arquitectura.
Casa Retoño nace de ahí. No es un encargo, es un gesto: planos y renders de una vivienda digna, pensada para poder crecer, que cualquier persona u organización pueda tomar, adaptar y construir donde haga falta.
"Llevo a mi país en mis raíces, y esta es la manera que he encontrado de aportar mi granito de arena." — Fundadora de Casa Retoño